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El gobierno del perdón y las consultas

03/09/2018

 


RICARDO ROJO
03/09/2018

Sería una excelente medida del nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador que cogobierna el país de la mano del actual presidente Enrique Peña Nieto, emprender una consulta nacional -no sólo a los 30 millones de ciudadanos que le dieron el triunfo- para preguntar si todos aquellos que saquearon las arcas y entregaron la soberanía de la Nación a oligarcas extranjeros y nacionales deben ser perdonados o encarcelados y todos sus bienes confiscados.

Porque ahora resulta que un día, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), promete gobernar con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y otro día promete hacerlo con su Constitución Moral en ciernes.

El 18 de agosto, AMLO, en un video, dijo lamentar “la impunidad” con que los órganos de procuración de justicia en México trataban el caso de soborno con millones de dólares a funcionarios de varios países, incluido México, realizado por la empresa constructora brasileña Odebrecht. Hoy en día, dijo: “en otros países tienen en la cárcel a expresidentes, y aquí hay impunidad”, en alusión a la corrupción de Peña Nieto y su gabinete. Pero el 31 de agosto, AMLO redujo la posibilidad de llevarlos a la cárcel: “no vamos a desatar ninguna persecución (…) Les puedo resumir diciendo que yo sí creo en el perdón”.

A finales de 2016, el departamento de justicia de Estados Unidos informó que Odebrecht había sobornado con cientos de millones de dólares a gobiernos de varias partes del mundo y que el dinero fue entregado a funcionarios de alto nivel de Brasil, Perú, Colombia, Argentina, Panamá, Mozambique, Angola, Venezuela y México, entre otros. En ese momento no se supo -para el caso de México- de que había sido Petróleos Mexicanos (Pemex), recibiendo el dinero un alto funcionario de "una empresa paraestatal mexicana, controlada por el Estado". Y se soltaron los demonios.

El gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) se sacudió, y movió todos sus hilos para ocultar la información sobre la corrupción en Pemex y encubrir a su operador -en ese entonces director- Emilio Lozoya Austin, quien fue su Coordinador de Vinculación Internacional durante su campaña electoral en 2012.
Hasta el momento, la información filtrada en distintos medios -sólo en poder de la PGR y el gobierno de EEUU- asegura que el soborno a Pemex llega a los 18 millones de dólares y que los funcionarios involucrados alcanzarían hasta 14 años de prisión por el cargo de corrupción. Se sabe, además, que los primeros pagos fueron realizados por Odebrecht en los primeros meses de 2012 a servidores públicos del gobierno federal e involucran al expresidente Felipe Calderón. Entre funcionarios hampones se podrán proteger y establecer pactos de protección e impunidad -me refiero a los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto- pero sería muy vergonzoso y falto de principios que el próximo gobierno incurra en las mismas prácticas que durante su campaña se comprometió erradicar.

Los pueblos de México deben estar atentos para hacer valer su triunfo del 1º de julio en las urnas. La ciudadanía entregó un mandato al nuevo gobierno para erradicar no solo la corrupción, sino también para eliminar el hambre, miseria, represión y entrega de la soberanía impuesta por el neoliberalismo.

En el país hay asuntos graves, muy vistos por la gente, que no requieren vacilaciones, consultas, negociaciones en las cañerías o falsas lecciones de moralidad. Se resuelven de frente porque ese es el mandato recibido y sin flexibilizar los principios de “no mentir, no robar, no traicionar”.

Por lo menos ocho son los grandes temas del momento que el cogobierno AMLO-EPN están manejando con negociaciones tras bambalinas, consultas y pastillas de moralina: la reforma educativa, la libertad de Elba Esther Gordillo, el nuevo aeropuerto, el Tratado de Libre Comercio, la ley de seguridad interior, las graves violaciones a los derechos humanos, las canonjías de los magistrados del Poder Judicial y el caso Odebrecht.

A esta hora, el pueblo de México ya no sabe con cual constitución gobernará el presidente electo, aunque suene a risa ¿Lo hará con los pedazos que quedan de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos? ¿Lo hará con su Constitución Moral? ¿Con cuál?

Lo que sí es cierto, es que el pasado 1º de septiembre se acaba de instituir oficialmente uno de los poderes -el legislativo- que supuestamente encabezará la susodicha “Cuarta Transformación de México” y ésta no se rige por constituciones morales y se supone que es un poder que no depende del poder ejecutivo. El poder instituido hace 48 horas está obligado a respetar -por el momento- lo que queda de la Constitución Política y está obligado también, porque así lo mandató el pueblo de México, a restituirle a la patria su poder arrebatado por los neoliberales.

Luis Hernández Navarro tiene razón al calificar como “un absurdo” que Andrés Manuel quiera revivir La Cartilla Moral redactada en 1944 por Jaime Torres Bodet (“La constitución moral” en: La Jornada, 28/agosto/2018), pero también sostengo que es un absurdo que nos quieran ver la cara de tontos con sus consultas y sus perdones. ¡Al diablo con sus blandenguerías!

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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