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25 de noviembre. Dia internacional en contra de la violencia hacia las mujeres.

25/11/2019

3er. ENCUENTRO DE MUJERES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE – BRASIL 2021
MANIFIESTO:
 


En el marco de un nuevo 25 de noviembre, las mujeres de Latinoamérica y el Caribe nos movilizamos en defensa de nuestros derechos y contra la violencia que sufrimos en diferentes ámbitos. Luchamos también por nuestra emancipación y la de nuestros pueblos. Esta fecha es también una oportunidad de recordar y homenajear a las hermanas Mirabal, luchadoras dominicanas incansables, quienes resistieron valientemente al régimen dictatorial de Trujillo; fueron apresadas, violadas y asesinadas por luchar por su pueblo, por la libertad y la justicia.

Una vez más salimos a las calles a denunciar las múltiples violencias que, al igual que ayer, las mujeres seguimos sufriendo cotidianamente en cada uno de nuestros países. Se estima que cada año son asesinadas unas 7 mil mujeres en nuestro continente y que son muchos cientos de miles las que sufren violencia dentro de sus hogares. Un 70% de las mujeres latinoamericanas ha sufrido violencia de algún tipo en algún momento de sus vidas, en la vía pública, en sus trabajos y lugares de estudio, violencia física y psicológica, acoso sexual y laboral, violaciones y agresiones de todo tipo.

Esta violencia hacia las mujeres es una más de las diversas formas de violencia que el sistema capitalista utiliza para someternos, haciéndonos más dóciles, obedientes y conformistas con nuestra realidad, capaces de aceptar los brutales grados de explotación que nos impone, para sacar aún más ganancia de nuestro trabajo. Pero también esta violencia es una consecuencia de la situación material que vivimos las mujeres en todo el mundo, y en particular en nuestro continente. La dependencia económica es la principal violencia que sufrimos las mujeres de nuestros pueblos y es la causa fundamental por la que muchas mujeres no logran salir de las situaciones de violencia en que se encuentran.

Según datos de la OIT de 2017, de un total de 255 millones de mujeres que están en edad de trabajar, solamente 117 lo hacen, o sea, casi la mitad de las mujeres de nuestro continente trabaja de forma remunerada. Esto significa que la otra mitad de las mujeres se encuentra en absoluta situación de dependencia económica con respecto a sus familias, ya que no cuentan con ingresos propios. Esto se debe en gran medida a las dificultades en el acceso a la salud y educación, y la falta de apoyo para la crianza y el cuidado de los niños, ancianos y discapacitados, factores claves que generan que muchas se vean obligadas a quedarse en sus hogares para realizar estas tareas de reproducción y cuidados. Esto determina gran parte de la desigualdad de condiciones en las que nos encontramos las mujeres a la hora de ingresar al mercado laboral.

A su vez, si miramos la tasa de desempleo, a pesar de que las mujeres participamos en menor medida en la producción social y el mercado laboral, somos la mitad de las desocupadas; pero también hay que destacar que existe un alto porcentaje de aporte a la economía por la carga laboral de reproducción que se realiza cotidianamente y por la cual las mujeres no recibimos ninguna retribución económica.

En cuanto a la realidad de las mujeres que sí tienen un trabajo, no es precisamente más beneficiosa, ya que la creciente precarización y flexibilización laboral que azota a los trabajadores golpean duramente a las mujeres, quienes se ven obligadas a ser trabajadoras por cuenta propia, trabajadoras informales, llegando a ser casi el 50 % de las mujeres que se encuentra en estas condiciones. Esto en concreto, significa bajos ingresos, falta de contratos, falta de protección y derechos laborales. Estos empleos informales se encuentran sobre todo en el área de servicios, dentro de la cual se emplea el 70% de las mujeres de nuestro continente.

Adicionalmente, debemos sumar las enormes dificultades que se presentan a las mujeres de nuestros pueblos para acceder a la vivienda, debido a los altísimos costos de las viviendas y los alquileres por la especulación del mercado inmobiliario, que no se encuentra regulado por el estado. Esta realidad nos muestra que la desigualdad, la pobreza y la violencia que sufrimos las mujeres son problemas estructurales del capitalismo en que nos encontramos, que genera el desempleo, que busca lucrar a costa de las malas condiciones laborales y que pone a los gobiernos al servicio de los grandes capitalistas y empresarios, dejando desamparados a los millones de trabajadores, en su gran mayoría mujeres, bajo estas condiciones de miseria y explotación extrema.

Esta realidad es la causa principal de las masivas movilizaciones de mujeres en todo el continente en defensa de sus derechos y en contra de la violencia; muchos gobiernos han actuado promulgando leyes que tipifican distintos tipos de violencia y condenan los actos de violencia cometidos hacia las mujeres mediante medidas punitivas, aumentando las penas a los agresores. Sin embargo, estas leyes no avanzan en resolver las verdaderas causas que ponen a las mujeres en peligro y que les impide salir de la violencia en que están insertas: la realidad material y económica de las mujeres, madres y jefas de familia.

Exigimos a los gobiernos que asuman su responsabilidad de proteger la vida de las mujeres y de nuestras familias mediante medidas concretas que permitan a las mujeres acceder a educación, salud y vivienda, empleos y salarios dignos y en buenas condiciones laborales, guarderías y casas de cuidados para las personas con discapacidades o en condición de necesaria dependencia. Los gobiernos son responsables por la violencia que sufrimos las mujeres en todo el continente, y este 25 de noviembre será un día más de lucha en que las mujeres nos organicemos para exigir mejores condiciones de vida para todas nosotras y para nuestras familias.

Convocamos a todas y todos a participar activamente de las movilizaciones y acciones que se desarrollan en cada lugar, en cada país, para seguir alzando la voz en contra de las injusticias que perpetúa este sistema contra nuestros pueblos, en complicidad con los gobiernos.

Sigamos trabajando con mayor decisión y firmeza en la organización de un gran movimiento popular de mujeres para fortalecer la lucha por nuestra emancipación y la de nuestros pueblos y preparar nuestro Tercer Encuentro de Mujeres de Latinoamérica y el Caribe - Brasil 2021 con la participación decidida de las mujeres luchadoras de nuestra región.

América Latina, noviembre 2019 

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