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AMLO en Baja California y los jaloneos de fracciones en Morena

En todo el país la ola de violencia de las diferentes camarillas del narco está desatada, Baja California no es a excepción. Esta rama ilegal de la economía capitalista se disputa el control de la circulación y mercados de sus mercancías, a la vez que sirve para el control social y justificar la creciente presencia militar, por eso el Estado cohabita con ella.

Pero las bajas las ponen no solo los distribuidores y cuerpos de seguridad (sicarios) de estos grupos, sino la población que recordando los “daños colaterales” de Calderón, cada vez son más frecuentes. Particularmente en Tijuana, las bajas en los últimos días han sido familias enteras e incluso niños. Esta parecía ser la razón fundamental de la reciente visita de López Obrador a Tijuana este 11 de diciembre.

Pero en la politiquería burguesa morenista están también los ajustes de cuentas entre las fracciones, la de Bonilla que incluye a los presidentes municipales de zona costa, frente a la de Marina del Pilar -la nueva gobernadora- que controla la mayoría de los diputados, la presidencia municipal de Mexicali y algunos regidores de zona costa. Los pleitos entre estos grupos no tienen fondo ideológico, sino puramente de cotos de control, y se expresan en las trabas para aprobar la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la decisión de crear en Tijuana otro municipio.

La tensión llegó a tal grado que el mismo López Obrador tuvo que pedir que se dieran un abrazo entre la bonillista Monserrat Caballero, presidenta municipal de Tijuana, y la gobernadora morenista de estirpe panista. Pero en este jaloneo y pelea por cuotas de poder, no aparecen por ningún lado soluciones para los problemas de los trabajadores. Porque mientras esto sucedía en la mañanera en el cuartel militar; afuera de las instalaciones, estaban sin ser atendidas las demandas populares: exigencias por la regulación de la tierra, por los fraudes en elecciones sindicales y en defensa de los espacios públicos con el emblemático caso del Parque Benito Juárez.

Con la aún hegemonía obradorista, por lo pronto las exigencias se reducen a entregar por los vidrios de la camioneta las solicitudes de solución, pero la paciencia tiene sus límites y cada vez se irá aclarando con mayor nitidez la esencia burguesa del gobierno de la 4T al servicio de la oligarquía, que se desvive en militarizar y repartir discursos de populismo moralino.



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