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CNTE: a romper el cerco de la pandemia y a rescatar la lucha callejera


Después de casi un año de haber suspendido la mesa de diálogo con la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), todo indica que AMLO ha decidido no tratar nada directamente con la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) y canalizar la atención a través de la Secretaría de Educación Pública. Seguramente, sus asesores en materia de contrainsurgencia le indicaron que, para desactivar a la CNTE, era necesario resolver algunas de sus demandas; solo así podemos entender la atención parcial y particularizada a Oaxaca, Chiapas, Michoacán y otros contingentes. La pandemia le cayó al régimen, literalmente, “como anillo al dedo”.

En contraparte, es evidente que varios contingentes de la CNTE experimentan un proceso de reflujo, dispersión natural e inducida. Este fenómeno político organizativo ha sido apuntalado por la labor de simpatizantes y defensores de la 4T al interior del movimiento.

La contingencia sanitaria y el consecuente confinamiento, ha limitado la posibilidad de que las bases respondan organizadamente a la embestida del Estado contra nuestros derechos laborales, sindicales y profesionales contenida en la Unidad del Sistem para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) y demás leyes secundarias de la mal llamada reforma educativa peñista maquillada por la 4T. A pesar de ello, la resistencia se mantiene con luchas aisladas en Chiapas, Michoacán, Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Zacatecas y Baja California.

Los relevos, en por lo menos 35 secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), están orientados a ajustar la vida sindical a la reforma laboral y a las exigencias impuestas por el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), a consolidar el control de la 4T sobre el SNTE. El voto universal, establecido en el reglamento para la elección de dirigentes sindicales del SNTE, solo es la zanahoria con la que se pretende distraer y engatusar al magisterio sobre la supuesta participación “transparente y democrática” de las bases para elegir a sus representantes.

Por encima del método de elección, la reforma laboral está orientada a aniquilar al sindicato como arma de defensa y escuela de lucha de los derechos de los trabajadores. Por lo pronto, las Leyes del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (SICAMM) violan flagrantemente los derechos laborales, sindicales y profesionales de los trabajadores de la educación para efectos de contratación, cambios y ascensos; convirtiendo al sindicato en simple observador de los procesos laborales unilaterales y como instrumento corporativo al servicio del patrón y el gobierno en turno.

En este marco, los trabajadores de la educación de base estamos llamados a ponerle fin al confinamiento, a sacudir y sacar del marasmo a nuestros representantes, a mover las estructuras de la CNTE desde los municipios y las regiones, a retomar la lucha callejera como medio para exigir solución a nuestras demandas y respeto a nuestros derechos.

Desde esta perspectiva, el regreso presencial a clases es, sin duda, una necesidad política y organizativa. Más allá de que el gobierno lo diga o imponga, lo cierto es que solo el retorno a las escuelas nos permitirá sacar a la luz pública los problemas que enfrentamos: la escasez de infraestructura e insumos sanitarios y la falta de maestros a causa del fallecimiento de muchos por la pandemia. Solo regresando a las aulas, podremos organizar a los maestros, a los padres de familia y al conjunto de los trabajadores e involucrarnos a la lucha por nuestras demandas más inmediatas de: salud, pan, educación, trabajo y justicia.

En este momento crucial para la CNTE, los militantes progresistas y revolucionarios, no podemos desanimarnos ni dar marcha atrás; debemos asimilar que el movimiento no es lineal y que debemos, a la voz de ya, ponerle fin al reflujo y la dispersión. La reapertura de la Normal Rural “Luis Villarreal” de El Mexe, Hidalgo, nos ha demostrado que, con constancia y compromiso, podemos romper esquemas y alcanzar nuestros objetivos. ¡Adelante camaradas! reinstalar la mesa de diálogo entre la CNTE y el Presidente de la República es nuestra primera tarea.


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