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El Día de la Tierra: entre la crisis ambiental y económica


El pasado 22 de abril se conmemoró el Día de la Tierra, fecha que funge como recordatorio de la vulnerabilidad del planeta ante el avasallamiento capitalista, y son esos mismos capitalistas quienes en cumbres mundiales hacen exhortos, proponen iniciativas y replantean las agendas ambientales para no llegar al punto sin retorno.

De ahí que las medidas a las que instan a la población no tocan en lo más mínimo sus intereses de enriquecimiento y por lo tanto todas las medidas son parches insostenibles. Todo el contrario pasa en las comunidades indígenas y campesinas que se oponen a los pasos de destrucción que dan en nuestro país las mineras, las empresas embotelladoras de agua, de refrescos, etc.; los pasos de despojo que dan las eólicas y los megaproyectos de la 4T como el Tren Maya que destruye ecosistemas y la Refinería de Dos Bocas que trata de explotar los combustibles fósiles que tanto dañan el planeta, haciendo ojos cerrados a las alternativas energéticas que beneficien realmente a la población y tomen en cuenta su visión. Así en este último periodo tenemos la lucha de los pueblos Nahuas en Puebla, que mantienen cerrada la planta embotelladora de Bonafont en el Municipio de Juan C. Bonilla. Los pueblos unidos denuncian el saqueo de millones de litros de agua por parte de la empresa. Este es un ejemplo de acción no solo para los pueblos indígenas sino para todos, las empresas deben producir de manera planificada de acuerdo al estado en que se encuentra nuestro planeta y las necesidades e intereses de la población, pero las empresas capitalistas no lo harán. Sin embargo, ante la crisis del capitalismo que requiere mayor explotación de sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los trabajadores, las medidas que el gobierno y los empresarios nos imponen pueden acabar con lo que queda y la organización de los pueblos para terminar con el sistema es la única solución. Hay académicos y científicos que pueden y ponen su conocimiento a disposición de las masas para desarrollar alternativas benéficas, sin embargo, la ciencia y la tecnología bajo el sistema capitalista no es en favor de las mayorías. De esto tenemos también un ejemplo que se ejecuta en una comunidad indígena: el captador de agua de lluvia en la comunidad autónoma de Cherán. Dejando claro que solo con organización asamblearia-popular es posible detener la degeneración ambiental.


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