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La 4T garantiza la impunidad y la privatización en el metro de la CDMX

A 6 meses del colapso de la Línea 12 del Metro, el Gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) en la Ciudad de México, nuevamente muestra su verdadero rostro: de defensa, impunidad, y abierto apoyo a las empresas y funcionarios responsables de la tragedia, y de injusticia, indiferencia y desprecio a las víctimas y afectados por el colapso.

En octubre, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ CDMX), dio a conocer el peritaje respecto al colapso de una parte del tramo elevado de la Línea 12 del Metro de la CDMX, según este peritaje el colapso fue originado “por errores en su construcción”, coincidiendo en lo sustancial con lo planteado por el costoso peritaje de la empresa noruega DNV GL.


Inmediatamente después de dar a conocer la causas fundamentales del siniestro, la Fiscalía y la Jefa de Gobierno declararon públicamente que: “el caso penal en contra de las personas morales sea analizado por la vía de un acuerdo reparatorio”, es decir, los delitos de homicidio, lesiones, y daño a propiedad, o en concreto el homicidio de 26 personas, las lesiones graves a más de 80 y el daño al Sistema de Transporte Colectivo Metro con las afectaciones (que suman 6 meses) a millones de usuarios de la Línea 12 del sistema, tendrán como única sanción “… un acuerdo reparatorio”, mostrando que la 4T es un régimen que garantiza impunidad y protección cuando el delincuente es un oligarca como Carlos Slim y su empresa Carso, un alto funcionario del gobierno como Marcelo Ebrard, o la empresa trasnacional CAF socia desde hace muchos años de López Obrador.

¿En qué consiste el “acuerdo reparatorio”? en el “reforzamiento y rehabilitación” del tramo elevado de la Línea 12 del Metro, en el pacto entre el gobierno y las empresas constructoras de la Línea 12 para, para “remachar” la Línea 12, renunciando a solucionar de fondo la problemática estructural de dicha línea; qué, como ha sido público y notorio, tiene graves problemas en su diseño, problemas de mala calidad en su construcción (particularmente en su tramo elevado), y un problema fundamental en los trenes que ponen en riesgo permanente la vida e integridad de los usuarios, que por su gran tamaño y peso, y por no coincidir con las vías, imponen un excesivo peso a las estructuras, así como un acelerado desgaste y fatiga de la infraestructura ferroviaria, obligando a un costoso mantenimiento diario de esta.

Nuevamente el régimen con su dictamen y su “remache” de la Línea 12 pretende negar lo evidente: que dicha línea, tal como está ahora, es inviable (constructiva y financieramente), y constituye un riesgo para todos los usuarios, requiriendo una reconstrucción general de la misma, aunado a la cancelación del contrato multimillonario y leonino de los trenes rentados a la empresa CAF.

Sobre el tema de los trenes de la Línea 12, la empresa Carso, del oligarca Carlos Slim, responsable de la construcción del tramo que colapsó, ha señalado insistentemente que la causa del accidente son los trenes rentados de la empresa CAF, señalamiento al que, sospechosamente, el gobierno federal y de la Ciudad de México han hecho caso omiso.

El trasfondo que ha mostrado la tragedia de la Línea 12, es el proceso continuado de privatización del Metro, es decir, el saqueo y apropiación de los recursos públicos de este servicio por parte de empresas privadas, privatización que se aceleró con la construcción de la Línea 12, cuyo costo original era de 17 mil 500 millones de pesos y terminó costando 26 mil millones de pesos, que fueron a parar a empresas privadas. La privatización avanzó con el multimillonario contrato de renta de los 30 trenes de la Línea 12, con un monto de mil 588.2 millones, en beneficio de la empresa CAF -Contrato (PPS) STC-CNCCS-009/2010-; contrato que ha tenido un incremento del 21% en el costo inicial pactado, y por el que el Sistema Metro de la Ciudad de México paga cada año 1,967.7 millones de pesos a la empresa privada CAF, sumándose el costo del mantenimiento privado anual a dicha línea con un costo aproximado de 120 millones de pesos.

La “Cuarta Transformación” en la CDMX no solo ha mantenido este proceso de privatización, pretende ampliarlo y profundizarlo (según declaraciones públicas de Claudia Sheinbaum), a través de 3 megaproyectos en los que empresas privadas saquearán los recursos públicos del Metro: 1.-Proyecto de suministro de energía eléctrica en la Línea 1 del Metro (transmisión y distribución) con un costo de 4 mil 500 millones de pesos, 2.-Proyecto de restauración del Centro de Control que se quemó en enero, contrato que se le dará a la misma empresa privada que dará mantenimiento a la Línea 1, y 3.-El proyecto de rehabilitación y “modernización” completa de la Línea 1, a cargo de la misma empresa privada que hará la restauración del Centro de Control, y que tendrá un costo de 38 mil millones de pesos, a pagar en 18 años.

Está en manos de los usuarios del Metro y de la población en general, en su organización y lucha, parar el deterioro, saqueo y privatización del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

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