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La creciente importación de granos y la dependencia alimentaria

México cerrará 2021 con un nivel de dependencia alimentaria de 44.3%. En el caso del maíz la dependencia alimentaria cerrará con un nivel de 38.3%, y en el trigo de 58%, una alza de 11.1 puntos porcentuales. Lo anterior no obstante los 27 mil millones de pesos que desde el 2019 lleva invertidos el gobierno federal en su programa asistencialista Precios de Garantía y que para el 2022 sumarán poco más 38 mil millones.

La dependencia crece por una parte debido al crecimiento de 4.5% que este año tendrá el consumo nacional aparente de cereales, leguminosas y oleaginosas, al llegar a una cifra récord de 65 mil 566 millones de toneladas.


La otra razón, deriva del estancamiento que sigue sufriendo la producción de granos básicos, que en el 2021 cerrará con una baja de 0.2% respecto a la del 2020, con un volumen de 36 mil 542 millones de toneladas. La mayor demanda está siendo completada con importaciones, las cuales de enero a agosto pasado registraron un alza anual de 11%.

Se demuestra la futilidad de las medidas asistencialistas al agro mexicano, mientras la 4T pregona que sus apoyos benefician al pequeño campesino, en los hechos no hay una planificación integral de los programas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Social, por un lado aquellos orientados al apoyo en maquinaria, asesoría técnica especializada y apertura de mercados, se dan en montos multimillonarios a empresas que “cumplen” los requerimientos, hechos a modo precisamente de incentivar la iniciativa privada, se evidencia una política sin planificación, donde se dan apoyos mínimos a los pequeños campesinos para el sostenimiento de sus cultivos tradicionales o en su caso en el establecimiento de nuevos pero no se asegura un mercado.

Tenemos a un gobierno coludido con el empresariado que busca apropiarse del agro, proletarizando a los pequeños productores para que sirvan únicamente como mano de obra, ante esto la única salida es la lucha revolucionaria y la conjunción de las demandas del campesinado, puesto que no se puede caer en el conformismo promovido por la 4t ni en la reivindicación pequeñoburguesa del simple y llano respeto a los grandes terratenientes nacionales, es tarea nuestra la unidad del trabajador agrícola en torno a una organización de clase que permita elevar sus aspiraciones y clarificar en el aspecto político y técnico la perspectiva necesaria para los explotados del campo.

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