Posts Destacados 

Mujer trabajadora, mujer comunista

Mujer trabajadora, mujer comunista


Durante la Primera Guerra Mundial, la mano de obra femenina fue requerida en gran medida, mientras los hombres peleaban en la guerra imperialista, las mujeres libraban el hambre con horas de explotación fabril, mientras los grupos de mujeres gobiernistas adhirieron sus esfuerzos a la guerra organizando batallones de mujeres para el combate.


Durante marzo de 1917, en Rusia inauguraron una nueva etapa de lucha contra la crisis post bélica, en particular las mujeres que no estaban organizadas en las cooperativas, consejos de industrias y sindicatos, ejército, sóviets, organizaciones campesinas, se unieron con fuerza al movimiento. Las mujeres socialistas iniciaron una campaña por el fin de la guerra y contra el Gobierno de Kerenski.


La influencia de los bolcheviques en el movimiento de mujeres fue grande, desde 1914 contaban con dos medios para la agitación y organización destinados a las trabajadoras, la revista “Rabotnitsa” (La mujer trabajadora), y el periódico mensual Komunistka (La mujer Comunista), ambos representaron un paso fundamental de los bolcheviques en el desarrollo de un esfuerzo partidario especial para la organización y ejecución de un trabajo sistemático especial entre las trabajadoras del campo y la ciudad y amas de casa en pro de la revolución socialista, así como para elevar el nivel ideológico de la militancia.



La línea editorial de Rabotnitsa estaba a cargo de militantes como Nadezha Krupskaya, Inessa Armand, Anna Elizarova, Liliana Zinoveva y Lydmila Stal, perseguidas y apresadas por su oposición a la guerra. Mientras que Komunistka fungió como el órgano del Departamento de Mujeres obreras y campesinas del Partido.


Con la presión del movimiento de mujeres, el 20 de julio de 1917 la Conferencia Especial sobre la Ley Electoral para la Asamblea Constituyente cedió formalmente al derecho universal al voto a todas las personas a partir de los 20 años, el derecho de las mujeres para poder ejercer como abogadas, permitió el acceso a los estudios universitarios, a la igualdad salarial y al goce de beneficios sociales, así como a poder ocupar cargos públicos.


Estas victorias del movimiento no paralizaron la acción bolchevique. Rabotnitsa fue reconstituida, debía servir como parte de la formación política para las mujeres, en especial de aquellas provenientes de los sectores marginados como las lavanderas y las esposas de los soldados. El intenso trabajo coordinado de propaganda exigía que las militantes recorrieran grandes y pequeñas ciudades, en tren o en barco. El Departamento de Agitación del Secretariado de Comisarios Militares, dirigido por Varya Kasparova, realizaba un trabajo ideológico entre los soldados, haciendo uso de diferentes métodos como la literatura política, seminarios, conversatorios, ilustraciones.


En la construcción del Estado proletario, la zona de Asia Central representaba un reto mayor en el trabajo; en 1925, en Azerbaiyán, más de treinta mujeres militantes fueron asesinadas, víctimas de una sociedad anclada en el pasado. El periódico Komunistka, incluyó una sección denominada “Nuestras víctimas”; otro de los problemas a los que se enfrentaron los soviets era el alto índice de analfabetismo de la población femenina, en algunos pueblos de la Unión Soviética, el porcentaje de mujeres con conocimientos de lectura y escritura difícilmente alcanzaba el 2%. El Partido Comunista mediante el Departamento de Mujeres Obreras y Campesinas, impulsó y difundió sus ideas con numerosas publicaciones impresas, en las primeras décadas del siglo XX, aparecieron varias revistas y periódicos: Delegatka, Batrachka, Kolhosniza, Krestianka, Trujeniza, y también, distintas ediciones regionales: Komunarka Ukraina, Krasnaya Sibiryachka o Rabotniza Armenii.


Posts Recientes