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¡No pago renta, estoy en huelga!



La experiencia organizativa de las huelgas nacionales de pagos de inquilinos


A inicios del siglo XX América Latina comenzó a desarrollar diversas formas de lucha para garantizar el acceso a la vivienda a través de la reivindicación por costos menores en el pago de los alquileres y como respuesta a los altos pagos e incrementos en las rentas. En ese marco de lucha, Argentina (1907) y Perú (1914) destacaron experiencias de lucha con el estallido de huelgas generales de pagos y en la construcción de órganos representativos de los diferentes conventillos y casas de inquilinato en donde se replicaba la huelga de pagos.

En nuestro país, a pesar de que el problema del hacinamiento y la vivienda se venía arrastrando desde tiempos de Porfirio Díaz, no se le había dado ni atención, ni solución y se convierte en terreno fértil de lucha; así en el Primer Congreso Nacional Socialista (1919), se retoman las demandas de: bajos costos en el pago de renta, mejores condiciones de hacinamiento para los obreros y baños y lavaderos públicos y gratuitos, ya para el primer Congreso del Partido Comunista (1921) se retoma esta consigna como una tarea y el 29 de enero de 1922 empiezan los primeros estallidos de lucha inquilinaria en el Puerto de Veracruz, encabezadas por Herón Proal (quien comienza el llamado por construir el sindicato revolucionario de inquilinos) y por un grupo de prostitutas quienes realizan las primeras acciones.

En la Ciudad de México fueron las juventudes comunistas quienes empezaron articular este esfuerzo organizativo y para marzo de 1922 comienzan los primeros estallidos de lucha inquilinaria; movilizaciones, agitación y propaganda y la toma de 15 viviendas desocupadas, catapultaron esta lucha que en poco tiempo se posicionó como un movimiento de masas a nivel nacional (por lo menos 12 estados del país, estaban sumergidos en esta lucha). Los triunfos que se lograron de este proceso organizativo fueron: la toma y construcción de colonias comunistas en Guadalajara, la posibilidad de invasión de terrenos para la formación de colonias obreras y populares, la articulación, experiencia e inicio en el movimiento urbano popular.

Además de los logros en la lucha económica esta experiencia organizativa nos deja lecciones de lucha como (por mencionar algunas):

a) La importancia de la dirección política del Partido para conducir, analizar, planear y organizarse en el movimiento urbano popular, bajo la bandera de la unidad de clase.

b) Lo fundamental de comprender con claridad la táctica del Partido para hacer de estos esfuerzos de lucha una contribución efectiva al proceso revolucionario y para evitar la cooptación de nuestras fuerzas por parte de los gobiernos.

c) Lo conveniente de elevar nuestras formas y métodos de analizar y planear el trabajo político con las reivindicaciones económicas.

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